Better Things, o ¿el amor será una mejor cosa?
Publicado 6/22/2010 12:42:00 PM - Max

¿Qué nos derrota? ¿Qué nos vuelve ahítos de la vida?
Unamuno decía que en el aburrimiento era la esencia de la vida. Pero, una vez más, ¿qué derrota a los jóvenes? ¿La vida, quizás? Esa piedra que les da duro, una y otra vez, que no para, que los pone a rodar, que los cansa antes de haber empezado. Pero también el hombre es un animal de imitaciones, de paralelismos. Hacemos lo que vemos; sentimos lo que siente el mundo en general. Pareciera entonces que el cansancio de los viejos es el cansancio de lo más jóvenes. La indiferencia y el silencio quedan como incógnitas. ¿Qué hay más allá de ese rostro hermoso, lozano y descreído? Estas parecen ser las propuestas, o más bien la preguntas que se hace Duane Hopkins en su primer largometraje Better Things (2008), un film muy estético, experimental y de narraciones múltiples que no llegan a hilarse argumentalmente, pero sí a través del estilo y del tema de fondo. Sus personajes son adolescentes y ancianos que dramatizan el conflicto de una vida pequeña en una población rural de Inglaterra. Los personajes adolescentes, atrapados en el vórtice conflictivo de la edad, del amor y de las drogas, nos llevan a buscar referentes en el Kids de Larry Clark, en el Trainspotting de Irvine Welsh, luego llevado al cine por Danny Boyle, en el My Own Private Idaho de Gus Van Sant, en el Réquiem para un sueño de Darren Aronosfsky, o incluso en el Gummo de Harmony Korine, que también trata sobre la vida de un grupo de chicos en una población rural de Ohio. Pero lo que en es Korine una bajada al infierno rednecko, en Hopkins se convierte en una Paraíso contemplativo, en una belleza bucólica no menos angustiante por el enigma que permanece a lo largo de las historias. Porque no sabemos, no tenemos idea de lo que nos vuelve seres vacíos, incluso aunque lo intentos con el amor. Porque esa es otra gran pregunta de este film: ¿El amor en verdad puede salvarnos? ¿El amor puede hacerlo todo más fácil? ¿O será acaso una trampa más de la vida, para hacerla más complicada, para terminarnos de lanzar al interior de un abismo sin alma? Entre los jóvenes, entre los viejos, siempre es lo mismo. De allí que la idea de la vida como imitación, como paralelismo que repite la derrota, cual enfermedad hereditaria. Una derrota cerrada, blindada, sin posibilidades de desciframiento o resolución, sin posibilidad de mejores cosas, sin terminar de entender cómo el amor, puede ser una de esas mejores cosas.
Better Things, el miércoles 23 de junio, en Max.
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