María Antonieta, la Reina adolescente

Publicado 5/21/2009 3:01:00 PM - 15 años





Queridos amigos, acá replico un post que hice algún tiempo sobre María Antonieta, la Reina adolescente:

 

Hijo de gato caza ratón, y Sofía Coppola es una gata que se las trae a la hora de cazar en el coto cinematográfico. Sofía tiene talento, no se deja arrastrar por la corriente y, a través de las pocas películas que lleva en su haber, se nota que está creando su propio mundo sin hacerle caso a las presiones externas. Es difícil, para una joven que ha vivido rodeada del lujo de Hollywood, centrarse en sí misma. Es difícil, siendo la hija de Francis Ford Coppola, no vivir aplastada por la sombra de su padre. Si lo vemos con detalle, si lo pensamos, quizás sea ésta la temática constante de la joven directora: Ser una niña que crece en un mundo encerrado y extraño. Con Las vírgenes suicidasLost in Traslation (2003), esa idea de la chica perdida en un lugar que no comprende —y que no la comprende— se vuelve a repetir. En María Antonieta: La reina adolescente (Marie Antoinette, 2006), tenemos una vez más los elementos del tema. Una chica: la reina María Antonieta, intenta crecer, comprenderse y vivir en un universo ajeno, cerrado y, en este caso, poderoso, suntuoso y decadente. De hecho, durante toda la película no salimos del espacio versallesco. Poco sabemos de lo que ocurre afuera. A la Coppola pareciera no interesarle la historia universal, sino el personaje, comprenderlo y cabría incluso decir que proyectarse. Para la Coppola, María Antonieta (Kirsten Dunst) es víctima de sus circunstancias, de las cuatro paredes de oro que la llevaron a ser reina de Francia (sin ser francesa) en plena adolescencia. La Coppola nos presenta una muchacha frívola que no conocía y no conocería otra cosa que la frivolidad, una muchacha con los ojos cerrados a la calle, débil para comprender la política y la sociedad. Esto es lo que le interesa a la directora, mostrar a la reina en su encierro y, hasta cierto punto, ser empática con ella, quizás, aventuro, por ese detalle biográfico o existencial que le toca, y que la lleva a comprenderla y a identificarse. Más de doscientos años después, hay alguien que cree comprenderla, porque quizás ha vivido lo mismo que la reina. No es casual así que la música del filme sea un compendio de música rock y pop de nuestro tiempo, y que haya guiños con la actualidad a todo lo largo de la cinta (zapatillas Converse, por ejemplo), en una especie de transmutación temporal, de anacronismos intencionales que, como significantes, nos hablan de la Coppola y de muchas jóvenes de familias adineradas de nuestro tiempo que se funden con el alma y la tragedia de la reina decapitada. (1999) esa puerta se abre y nos invita a entrar en la vida de unas extrañas adolescentes en un mundo no menos extraño. Luego, con

María Antonieta: La reina adolescente, un excelente film para celebrar nuestros 15 años. Disfrútala el jueves 28 de mayo en la señal oeste. Por Cinemax. Somos lo que ves.

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 Los sueños de Akira Kurosawa

Publicado 5/20/2009 7:14:00 PM - 15 años




 

            Creo que Akira Kurosawa es interminable. Cada película suya es una aventura a las profundidades de la arte y la humanidad. Si bien dicen aquellos que creen en la existencia física de Homero, que la Odisea es una obra de madurez en contraposición a La Ilíada, podemos decir que Los sueños de Akira Kurosawa (1990) es una especie de odisea del director (no sé si de madurez, pues todos sus filmes se me antojan maduros), quien a sus 80 años realizó este film para que su audiencia pudiera realizar un viaje simbólico, onírico, a las maravillas de su mente. Porque es así, Los sueños está inspirada en 8 sueños del director, lo que se traduce en ocho cortometrajes exquisitos sobre el arte (Vang Gogh), la guerra, la paz y la ecología. Se trata nada más y nada menos que de un legado en vida. Las imágenes del pasado y del presente trastocadas en el mundo onírico y que se proyectan al futuro. La voz y las imágenes de un hombre para todos los hombres. Eso es Los sueños de Akira Kurosawa, una obra maestra del cine mundial, de la humanidad.

            Ahí se te lo dejo, y no digo más. Disfrútala.

Los sueños de Akira Kurosawa, celebrando nuestro 15 años, el miércoles 27 de mayo en la señal este. En Cinemax. Somos lo que ves.

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 El tigre y el dragón

Publicado 5/19/2009 12:41:00 PM - 15 años




 

El tigre y el dragón (2003) trasciende sus fronteras. Lo digo, porque por lo general uno va a hacia las películas orientales por curiosidad, porque son orientales, precisamente, para ver otra cosa. Por lo general hay allí rostros diferentes (más que lógico), otras maneras de contar —mitológicas, contemplativas, silenciosas—, y otras maneras de dirigir. El tigre y el dragón se alimenta de todos estos elementos «exóticos», e incluso nos presenta una historia de dagas, espadachines y peleas fantásticas, muy ligada a los formatos chinos (el Wu Xia tradicional del cine chino) pero desde una comprensión occidental muy bien pensada y una estética de alta factura. Su director, Ang Lee, nada en las dos aguas, en los dos mundos, y sabe hacer esa fusión exquisita de lo allá y lo de acá. De lo comercial y de lo meramente artístico. Tiene ese talento, ese gusto. No resulta extraño entonces que también sea el director de una cinta tan aparentemente disímil como Hulk.

Se trata pues de una pieza de aventura épica, cargada de la poesía de un mundo ancestral, que reinterpreta a profundidad los géneros populares, y los convierte en arte, en una joya que combina belleza y entretenimiento, y no desmerece de ninguno de los dos aspectos. Esa capacidad de Ang Lee para lograr tan afortunada alquimia, le mereció el Oscar a Mejor Película Extranjera.

            El tigre y el dragón, un film ideal para celebrar nuestros 15 años, este martes 26 de mayo en la señal oeste de Cinemax. Somos lo que ves.

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 Sweeney Todd: El barbero demonaco de la calle Flet

Publicado 5/18/2009 4:05:00 PM - 15 años





            Cuidado con esta película de Tim Burton. Cuidado, porque no se parece al resto de sus películas . Me atrevo a decir, por ejemplo, que entre Ed Wood (1994) y Beetle Juice (1988) hay más parecido que entre Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet (2007) y cualquiera de sus otros películas. Incluso, uno puede decir que Planet of the Apes  (2001), esa cosa comercial que no hizo más que mostrar los mejores ángulos de una modelo riquísima pero olvidable, es una película que entra dentro de la filmografía de Tim Burton, y es reconocible como tal. No así Sweeney Todd  (abrevio para no fastidiar). Ya me dirás: «¿Qué locuras dices? Allí están todos los elementos. La cosa gótica, expresionista, los vestuarios, Jhonny Depp, Helena Bonham Carter…» Sí, sí, te diré yo, toda la parafernalia está. Pero si ves más allá, si te fijas muy bien, descubrirás en esta película algo que nunca antes habías visto en una película de Burton, y es que sus personajes son absolutamente detestables. Nunca, en ninguna de sus películas, Burton había llegado tan lejos. Sus personajes, seres marginales y con alguna particularidad que los hace únicos, nunca habían estado tan cerca del mal y de nuestro rechazo. Todos, de alguna manera, siempre han provocado en sus espectadores empatía a través de la solidaridad, de la tristeza e incluso de la lástima. Pero ante Sweeney Todd tal compenetración resulta difícil. Sí, el barbero es una víctima de un mal superior, y busca venganza. Como espectadores, ya acostumbrados a este esquema, nos permitimos ir con cierta tolerancia por los caminos del degollamiento y los litros de sangre. Eso, podemos entenderlo, y hasta gustarlo. Pero donde Burton da un paso más adelante (acá algunos podrían decir que fue donde a Burton se la pasó la mano o se equivocó) allí ya no lo seguimos. Es difícil que justifiquemos a un héroe que acepta que sus víctimas terminen convertidas en pastelitos que luego se les da de comer a la gente, gente que no tiene nada que ver en la venganza. El canibalismo, eso ya es otra historia, ¿o no?

Los personajes del Burton, por más extraños y radicales que nos parezcan, siempre serán héroes, y locos sí, y desquiciados también, pero íntegros. Sweeney Todd no es íntegro. Es apenas honesto en sus intenciones: él quiere venganza, y nada más. Pero esa honestidad carece de integridad: no sopesa, no se abstiene, no jerarquiza su venganza. Todos han de pagar. En esto, está más cerca de un villano que de un héroe. A los villanos con problemas sicológicos, por lo general, se les ocurre que todos deben pagar. Que todos son culpables de sus miserias (hay algo de eso en el Guasón de Nicholson, ¿no?). Sweeney Todd está a unos centímetros de esta configuración, y ni hablar de su compañera Mrs. Lovett, más detestable aún. En cierta entrevista, hablando del barbero demoníaco, Burton dijo lo siguiente: «Siempre lo vimos como un personaje triste, no un villano trágico o lo que sea.» Al leer esto, uno se da cuenta que esa visión está retratada en la película. Porque es así, el Sweeney Todd de Burton es realmente triste, y los personajes tristes no son empáticos, no nos tocan. Un personaje malo pero trágico, es más cercano a nuestra sensibilidad. La tragedia es heroica. Un personaje triste, en cambio, es como si estuviera muerto. De hecho, Burton agrega: «Él es básicamente una persona muerta». Y pues sí, es como un zombie, y ya hemos visto como George Romero acaba con los zombies, ya hemos visto como Milla Jovovich los apalea. Los zombies son así, seres detestables, caníbales (atención) sin alma. Un amigo, mordido por un zombie, se convierte en cuestión de horas en una cosa horrenda que ya no te reconoce, y con la que hay que acabar antes de que te ataque (por cierto, en el único film que he visto que un zombie tenga algo de humanidad es en I Am Legend, donde tenemos a un zombie enamorado, vengativo e inteligente. Eso, que queda patente al final de la película, realza aún más al personaje de Will Smith, porque su enemigo se convierte entonces en algo más que una cosa. Acá el enemigo, como el mismo Smith, es trágico, y ambos, en su tragedia, se ayudan a trascender).

Así que no es el género musical lo que diferencia esta película de las otras, ni el horror tampoco está en el mal canto de los actores. No, la diferencia y el horror está en sus personajes, sobre todo en su protagonista y en su personaje principal. No puedo decir a estas alturas si Burton estuvo conciente de ello. No sé si vio en la pieza teatral de Sondheim ese gran dilema. Sí creo, y tengo toda la convicción, que quiso llegar más allá con su protagonista y con el toque de perversidad estilística y de argumento: pero quizás se dejó cegar demasiado por el reto musical, y no vio otras cosas. Quien sabe. Puede que ya con toda la «marca» (el brand) de su nombre encima, Tim Burton se dijo que le importaba un bledo la empatía del protagonista. «Ahora soy el Burton, y ahora hago lo que me da la gana». Lo digo una vez más: hay que tener cuidado con esta película, porque no es, en el sentido ya señalado, como otras películas del director. Puede que pases lo de la música, puede que te dejes llevar por sus fabulosos decorados góticos y expresionistas, por el vestuario, los peinados, la fotografía; puede también que te dejes enganchar por ese tufillo de fábula que Burton sabe darle a sus películas, pero puede que termines totalmente asqueado de Helena Bonham Carter y de Johnny Depp. No es una película fácil, no es otra de esas fábulas extrañas y hermosas a las que nos tiene acostumbrados Tim Burton. Se trata de una historia cruenta, fea, y profundamente real dentro de toda su fantasía y su abyección. El ser humano es feo, parece decirnos Burton, feo y glorioso, complejo y de tan complejo que es, puede que no sea simpático. Pero, por lo general, la gente no quiere seres humanos en la pantalla, quiere héroes que nos recuerden que en el fondo hay grandeza. Pero en verdad, si esto no te importa, entonces este film es para ti, y lo gozarás un mundo.

            Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet, el lunes 25 de mayo en la señal oeste. Cinemax. En estos quince años, somos lo que ves.

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 Encuentros cercanos del tercer tipo

Publicado 5/14/2009 8:42:00 AM - 15 años




 

            Jaws, de Steven Spielberg, cambió la manera cómo entendía Hollywood el cine. Para siempre. Aquella película contaba con todos los elementos comerciales posibles: estaba llena de suspenso, de ritmo acelerado (el que había para aquel momento) y de personajes heroicos. Era fácil de llevar, entretenida y emocionante. Pero aparte de esto, se hizo algo más con ella: se promocionó como ninguna otra película se hubiera promocionado. Su trailer apareció en televisión (cosa que no había ocurrido antes, o no con esa frecuencia diaria); se estrenó en toda la nación (si no me equivoco en más de 400 salas), cuando en aquel entonces sólo se seleccionaban algunos cines; su soundtrack (de John Williams) se vendió en las tiendas (esto no había ocurrido antes); y se produjo toda una cantidad de merchandise temático impresionante: franelas, vasos, pines… Ah, y se lanzó en verano: una época en que sólo se estrenaban películas malas. El resultado: la película fue todo un éxito comercial. Fue un Blockbuster, y desde ese momento todo se hizo así: mucha promoción, estreno en verano, comercialización al ciento por ciento. Jaws cambió la historia del cine de Hollywood en 1975, y Steven Spielberg se convirtió en uno de los hombres más influyentes y poderosos. Su película siguiente era pues todo un reto. Ésta vino dos años después (1977), y fue Encuentros cercanos del tercer tipo. Aun con Jaws soplándole al oído, Spielberg se planteó una nueva meta: hacer un film económico que produjera la misma cantidad de dinero que su antecesor. Y así se fajó. Pero no pudo. Una peli de ciencia ficción no es cualquier cosa. Y Spielberg tiene algo contra lo que no puede, un vicio que forja genios: es maniático, perfeccionista. Así que la producción barata empezó a salir cada vez más costosa (llegó a los 20 millones —nada comparado con los costos de hoy), y terminó siendo un trabajo muy sofisticado, como en nuestros días podemos notar. Y claro, fue todo un éxito de taquilla. No tanto como Jaws, pero cabe bien decir que fue estrenado un 16 de noviembre (en 272 teatros) y ya para el 26 de diciembre había alcanzado 21 millones de dólares. Es decir, poco más de un mes en cartelera, y ya había recuperado sus costos, y sólo en Estados Unidos. Según Box Office Mojo (http://www.boxofficemojo.com), el film llegó a 116 millones dólares para ese año. Y claro, eso siguió —y sigue— creciendo. Así que con Encuentros cercanos del tercer tipo, Spielberg demostró una vez más que era el hombre. Y no sólo eso, sino que era un artista preocupado por la técnica, por la perfección, y por contar buenas historias. Porque Encuentros cercanos del tercer tipo es algo más que efectos especiales. También tiene drama. Su protagonista (Richard Dreyfuss) es un hombre obsesionado con la búsqueda extraterrestre (obsesión, ¿no les suena esa palabra en Steven?), que entra en conflicto con su esposa y con su hija, hasta el borde de arruinar su matrimonio, su vida entera. Este enfrentamiento con los grandores unido al conflicto más personal, será una constante en algunos filmes de Spielberg, y también un esquema copiado hasta el hartazgo por otros directores. Encuentros cercanos del tercer tipo, se convertiría, sin duda, en una película que marcaría la historia del cine de ciencia ficción. Todavía hoy, en una película animada reciente como Monsters vs Alien de Dreamworks, se le hace un homenaje en la escena cuando el Presidente de los Estados Unidos toca unas notas musicales ante la enorme nave extraterrestre. Y es que el leit motiv de las notitas en el film de Spielberg es ya todo un clásico. Es definitivo: Spielberg, a través de Encuentros cercanos del tercer tipo, marcó nuestras mentes con imágenes inolvidables. Nos dejó incluso un icono imperecedero de un tipo de extraterrestres, aquellos seres grises de grandes ojos. Si algún día, los extraterrestres bajan, y resulta que no son como Spielberg nos los mostró, pues los mandaremos de vuelta a casa.

            Encuentros cercanos del tercer tipo, el jueves 21 de mayo en la señal oeste, y el jueves 28 en la señal este. Por Cinemax. Somos lo que ves.

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 Mad Max: El guerrero de la carretera.

Publicado 5/13/2009 8:24:00 PM - 15 años




 

            Cuando Mel Gibson todavía no era Mel Gibson, cuando el mundo era un lugar que todavía no había contado hasta el hartazgo historias apocalípticas; cuando el desierto era una lugar lleno de significados y no una excusa para los bajos presupuestos, surgió Mad Max: El guerrero de la carretera. Fue por allá por el año 1979; todavía se hacían historias con guión dramático fuerte. Y la primera cinta del loco Max de George Miller tiene mucho de drama poderoso, que dimensiona al personaje y le da una profanidad increíble y absolutamente empática. Luego, con lo que vendría después, habría más insistencia en la acción y los efectos especiales, y en la figura heroica ya no de Max, sino de Gibson. Porque eso suele ocurrir con las películas con actores demasiado famosos. No son películas con tales o tales personajes, sino películas con tales y tales actores, hechas para tales y tales actores. De hecho, esas películas, cuando uno las está viendo, nunca se olvida de que tal personaje (apenas personaje) es tal gran estrella. Pero esta primera cinta sí que es una gran cinta. El personaje sufre, se llena de locura, y el actor se supedita al personaje y a desarrollarlo. Hay mucha acción, por supuesto, y mucha acción de la buena que todavía hoy —30 años después, por cierto— nos excita, nos gusta y nos entretiene.

            Mad Max: El guerrero de la carretera. A 30 años de una película, Cinemax celebra sus 15. Fecha: el martes 20 en la señal este. Por Cinemax. Somos lo que ves.

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 La vida de los otros

Publicado 5/12/2009 11:17:00 AM - 15 años





 

La vida de los otros (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck, se desarrolla durante los oscuros años del Muro de Berlín, y nos presenta un drama que es una denuncia contra la supresión de la libertad, y al mismo tiempo una gran historia de amor que se mueve en un mundo represivo, totalitario. La vida de los otros tiene un argumento sólido, excelente, que se monta sobre la tragedia colectiva de una nación en torno a todo aquello que atañe al espionaje y a la brutalidad del poder, para luego destacar una acontecimiento milagroso, excepcional, y no por ello inverosímil, que surge desde el fondo del alma de uno de los esbirros del régimen. Así, este guión de primera estalla y luce en la cartelera gracias a la dirección impecable de Henckel Von Donnersmarck y las excelentes interpretaciones de actores como Martina Gedeck, Ulrich Mühe, Sebastian Koch, Ulrich Tukur y Thomas Thieme.

            La vida de los otros, ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2007. Un film ideal, sin duda, para celebrar nuestros 15 años.

            Disfrútala, el martes 19 de mayo en la señal oeste, y el martes 26 en la señal este. Por Cinemax. Somos lo que ves.

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 Piratas del Caribe: En el fin del mundo

Publicado 5/11/2009 12:56:00 PM - 15 años





 

            La inspiración de la trilogía de los piratas del Caribe está en Disney. Es una atracción que hace que uno guste de la piratería, mundo que en la vida real no fue (ni es) nada agradable. Los piratas fueron —y son— asesinos despiadados que no dejaban a nadie con vida, disfrutando incluso con alevosía del exceso criminal. No obstante, ya lo dije, en la atracción de Disney el ámbito de los piratas se vuelven divertido, amigable. Recuerdo sobre todo a un pirata sobre algo así como un puente, con una botella en la mano; borracho, sonriente y cantador. Ese es el pirata de Disney. Aunque tal empatía con el pirata, debo decir, no fue creada por la corporación. Hay algo en el personaje que nos atrae a todos los seres humanos. Algo que tiene que ver con la libertad. Y la aventura. Porque un pirata es aventura, emoción, viajes, mar, tierras recónditas, libertad. Un pirata puede llegar hasta el fin del mundo. Así como hasta el fin del mundo llegarán los personajes de Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2007), película de Gore Verbinski. Ésta, según lo anunciado, es la pieza final de la serie, lo que conformaría así una trilogía que ha traído mucho entretenimiento a la gran pantalla. Porque se trata nada más que de eso: mucho entretenimiento, mucho efecto especial, mucho humor y mucho Johnny Depp, quien definitivamente se volvió el centro de la trama, el personaje más interesante y divertido, el nuevo icono del pirata. Es decir, quien haga de malhechor marino de ahora en adelante, tendrá que remitirse a la actuación de Depp. Por cierto, Depp, un actor que siempre ha intentado ser alternativo, llegó —con un papel alternativo, de personaje periférico— a las más altas cimas del estrellato con este rol. Pero no se le culpe. Ya no existe tal cosa como la contracultura, y si no me crees puedes acudir al libro de Joseph Heath y Andrew Potter (Rebelarse vende, Taurus, 2005).

            Los piratas del Caribe: En el fin del mundo es una cinta larga muy larga, que no para de lanzarnos toneladas de aventura, acción, y efectos especiales (algunos se sentirán abrumados, y verán esto como un defecto principal). Por cierto, hablando de efectos principales, gracias a la trilogía de Verbinski el género de aventuras de piratas se ha fusionado profundamente con el género fantástico (en específico el maravilloso). Esta trilogía hizo de la aventura pirata una odisea moderna, pues agregó todos los elementos maravillosos que Homero le agregara a la epopeya de Ulises (u Odiseo) hace ya mucho tiempo: monstruos, seres del más allá, lugares fantásticos. Lo único que le faltó a la serie fueron dioses en acción. Acá, por supuesto, no tenemos a Poseidón, pero sí al Holandés Errante, alguna que otra bruja, piratas cadavéricos, leviatanes, y otro montón de seres increíblemente realizados por la maquinaria digital. Nada de qué quejarse con respecto a esto último. En el fin del mundo cumple con todas estas expectativas, y en efectos supera a las películas anteriores.

            Por otra parte, pareciera que los guionistas comprendieron por fin que Orlando Bloom y Keira Knightley (lo siento por ellos) le importan un bledo al público, y se centran en los personajes realmente poderosos: Johnny Depp, Geoffrey Rush (Barbosa) y Bill Nighy (Davy Jones). Los cameos (o apariciones) de Chow Yun-Fat y la hiper-estrella del rock Keith Richards son imperdibles. Larga, sin mucho guión que soporte tanto vaivén, pero de lo que no te puede caber duda es que la peli te hará pasar un buen rato. No te arrepentirás.

            Piratas del Caribe: En el fin del mundo, el lunes 18 de mayo en la señal oeste. Por Cinemax. Somos lo que ves.

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 Los otros

Publicado 5/8/2009 3:52:00 PM - 15 años





 

            Ya con El resplandor ha quedado más que demostrado que con el terror también se puede hacer arte dentro del cine. Los otros (2001) de Alejandro Amenábar es heredera de esa enseñanza. Con una dirección impecable, de marcada profundidad gótica, Los otros es una de esas obras que quedan para siempre en nuestras mentes y, aunque incluso lleguemos a olvidar su argumento, uno no lo piensa para decir ante el recuerdo: «Ah, sí, esa película es buenísima». Cuando esto pasa, no debe caber duda de que nos encontramos ante una obra maestra. Porque lo que ese film ha dejado en nosotros es una sensación, una bomba mental que explota en nuestra cabeza cada vez que lo recordamos, y que nos dice que allí hay algo que la diferencia de muchas otras. En el caso de Los otros, lo que queda en mí luego de todos estos años es una fuerte sensación de melancolía, terror, solitaria niñez y profundo silencio. La historia, por cierto, la primera vez la que vi y ahora que tuve el placer de verla de nuevo, me recuerda mucho Otra vuelta de tuerca de Henry James; de hecho, creo que Amenábar no niega la referencia. Otra vuelta de tuerca fue escrita en 1898, y nos cuenta la historia de una institutriz que llega a cuidar a dos niños en una apartada mansión campestre. La institutriz descubre que estos niños quedaron marcados por la institutriz anterior, que murió en extrañas circunstancias, y que además tenía una turbia relación con un criado. Así las cosas, ella comienza a ver fantasmas, es decir, a la empleada anterior y al criado, y sospecha que los niños mantienen un juego extraño con estos espectros. El final, se vuelve toda «una vuelta de tuerca» y quedamos como en una zona indefinida, muy propia de un relato fantástico. La historia que nos cuenta Los otros es una especie de recombinación de todos estos elementos. Los dos niños están presentes y la mujer también, pero en este caso no es una institutriz sino una madre. Y luego hay un cambio aún mayor en la estructura (otra vuelta de tuerca a la vuelta de tuerca). Pero para aquellos que no la han visto, no cuento nada. El resultado de esta «recombinación inspirativa» —podríamos decir— es realmente una maravilla. Y es que el chileno-español Amenábar no es un muchachito de pecho. Su carrera cuenta con indiscutibles piezas del cine español contemporáneo como Tesis (1995), Abre los ojos (1997 —la española es la que es buena, no Vanilla Sky, esa cosa con Tom Cruise), Mar adentro (2004 —algo soporífera, pero no cabe duda de que fue todo un éxito), y alguna más. Los otros, producida también en Hollywood y con el protagonismo de Nicole Kidman, está dirigida por Amenábar y por fortuna no cuenta con Tom Cruise. Los otros es una gran película que demuestra el talento de Amenábar para crear suspenso y para darle «vueltas de tuercas» a sus historias,  vueltas muy bien pensadas y justificadas —nada de de última hora.  Sin duda, una película que va muy bien dentro de esta magnífica celebración de los 15 años de Cinemax.

            Los otros, el próximo sábado 16 de mayo en la señal oeste y el sábado 30 en la señal este, por Cinemax. Somos lo que ves.

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 En busca de la felicidad

Publicado 5/7/2009 10:58:00 AM - 15 años





            Uno no se da cuenta, y el dicho es muy cierto: uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Luego, recuperar aquello que se esfumó es la faena más titánica del hombre. Ser padre, ser padre además. No muchos se dan cuenta. Aunque parece que cada vez más hombres comprenden el valor de serlo. Y eso está bien, muy bien.

            En busca de la felicidad (2006) es la historia de un hombre que demasiado tarde se percata de que lo ha perdido todo. Pero como Dios aprieta pero no ahorca, le deja un hilo, un lazo con la salvación: su hijo. Esta historia basada en hechos reales y dirigida por el cineasta de origen italiano Gabrielle Muccino, es una carta abierta a la vida. La visión de la esperanza en pantalla grande, con la actuación de uno de los actores más empáticos y taquilleros de los últimos años: Will Smith. Quien, me atrevo decir, superó a Tom Hanks. Y pensar que Smith empezó haciendo comedia en televisión. Que era el Príncipe de Rap. Pero cuidado, si nos remontamos a ese tiempo, si recordamos de que trataba el sitcom, veremos ayer el embrión de la estrella de hoy. Smith no estaba perdido, tenía suficiente olfato o talento para andar sobre la pista. Lo suyo era hacer personajes humanos, que llamaran a la ternura, a la compasión; y que fuesen suficientemente espirituales pero también simpáticos, graciosos. Eso era aquel muchacho de barrio, de gran corazón, huérfano y que terminó viviendo en casa de millonarios. Aquel muchacho tenía una especie de “inocencia callejera” que gustaba. Era un buen muchacho, venido de la calle, pero pícaro. Era un sobreviviente, un luchador, y eso gusta, gusta mucho a la audiencia. Smith ha seguido por allí. Todos sus papeles posteriores han tenido algo de eso. Sus personajes son hombres buenos, hombres que conocen la cara mala del mundo, pero aún así son buenos. Y luchadores. Frágiles y duros. Atléticos y sentimentales. De la calle y de la intimidad. Amigos de la pantalla, amigos del espectador. En busca de la felicidad tiene ese elemento en su personaje protagonista. Smith se lo ha puesto. Más aún: lo ha explotado al máximo. Y allí lo tienes, llevando la batuta de una película conmovedora, humana, tierna. Una buena película que intenta escaparse del sentimentalismo barato, y que busca mostrar su alma artística, a pesar de los convencionalismos de los grandes estudios. El film está allí, en vilo sobre esa línea difícil, pero lo logra, y nos satisface.

            En busca de la felicidad, hoy jueves 7 de mayo en la señal este, y el próximo jueves 14 en la señal oeste. Ya lo sabes, en mayo, Cinemax celebra sus 15 años. Somos lo que ves.

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 Serpico

Publicado 5/6/2009 12:27:00 PM - 15 años



 

            No voy a decir que las películas de antes eran mejores. No creo eso. Pero sí debo decir que antes se hacían grandes películas dramáticas. Películas con fuerza en el guión, que luego era apoyado en la pantalla por grandes actores, y muy serios directores que manejaban el lenguaje cinematográfico con maestría. Hoy día se hacen grandes películas también, pero hay mucha existencia en la rapidez de la cámara, en la velocidad del diálogo, en el thrill del pop-corn. Digo, sobre todo en Hollywood. Antes, en ese mismo lugar, se hacían también películas pausadas, profundas, duras, y con mucha insistencia en el guión, el diálogo y los personajes. Este es el caso de Serpico, de 1973. Fíjate, en esos años se produjo The Godfather (un año antes), Deliverance, American Graffiti, The Exorcist, Jaws, One Flew over the Cuckoo’s Nest, Shampoo, Dog Day Afternoon, entre otros. Como puedes ver, la crema y nata del cine norteamericano. Allí, Serpico tiene su puesto, sin duda alguna.

            Me gusta esta peli. Me gusta porque es la historia de un hombre con principios tan pero tan arraigados que se convierte en un peligro para los que le rodean. En 1973, Al Pacino se adelantaba al Rorscharch de Alan Moore por más de diez. Porque eso es el personaje de Pacino: un tipo de convicciones morales tan profundas que no cabe en este mundo. Que debe morir. Pero no te preocupes, no te estoy contando el final de la película. Porque, afortunadamente, Sidney Lumet y sus guionistas no buscaron la salida fácil para el honorable agente de la ley. Esa misma salida fácil que lanzó al pote de la basura una película que es toda maravillosa hasta que se termina, The Wrestler de Darren Aronofsky. ¿No están cansados ustedes del héroe íntimo que prefiere quemarse de un chispazo que consumirse lentamente? ¿No están fastidiados de esa perversa y destructora —pero sobre todo manida— visión de la realidad? ¡Por Dios, ya Cristo lo hizo hace 2000 años! Para mí, un verdadero héroe no es el que muere lanzándose por voluntad propia a las arenas de la muerte. El verdadero héroe íntimo —aquel que lucha contra sí mismo para salvarse— es aquel que logra superarse, aquel que vence sus demonios, aquel que sigue viviendo para contarla y para ser ejemplo. ¿Qué carajos hace el brutazo de Mickey Rourke lanzándose así a los brazos de la muerte? Ese tipo no es un héroe, es un cobarde. Pero en fin, estamos hablando del personaje de Serpico. Un verdadero héroe que lucha por sus principios y por sobrevivir. La muerte es una concesión a los poderes corruptos; eso lo sabe el terco policía, y por ello, no busca la salidita fácil del que quiere morir en el sacrificio propio. Serpico sabe que arriesga su vida, sabe que puede morir, pero no es un luchador tonto que no sabe resolver sus conflictos internos. El mal está afuera, y ese sí que es difícil de controlar. El mal es quien te puede matar; y ya contra eso no hay nada que hacer. Solamente seguir luchando por tus principios. Por tu vida.

            Serpico, el próximo miércoles 13 de mayo en la señal este, y el miércoles 27 en la señal oeste, en Cinemax, celebrando sus 15 años. Somos lo que ves.


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 Harry Potter y la orden del Fénix

Publicado 5/5/2009 7:00:00 PM - 15 años





            Y para el próximo lunes 11 de mayo, no hay más nada que ver y que hacer; pues tendremos la quinta cinta de la saga de Harry Potter: Harry Potter y la orden del Fénix (2007), dirigida por David Yates, quien ya definitivamente se quedó con todas las películas que faltan de la serie. Harry Potter y la orden del Fénix, en libro tiene unas 800 páginas y 38 capítulos. Es todo un libraco lleno de grandes emociones. La película, aunque larga, hace un fenomenal intento por compactar toda la historia de la Rowling, y para serles sincero creo que lo logra muy bien. Harry Potter y la orden del Fénix, queridos amigos, tiene de todo: es una película de género fantástico-maravilloso, una historia gótica, una thriller, una pieza policial, un film político, y una historia de amor, de aventura y de mitos antiguos. Allí está todo, bien puesto, bien imbricado, bien logrado. Harry y sus pesadillas, la cercanía de Voldemort, la aparición de la mala malísima Dolores Umbridge (según Stephen King la mejor mala de los últimos tiempos después de Hannibal Lectet), y el comienzo de la segunda guerra de la magia. Harry crece, se hace adulto, cada vez está más cerca de la crueldad del mundo y del sacrificio; y con el joven mago, también se crece Harry Potter y la orden del Fénix. Un film digno de ver y de apreciar como una obra seria para gente grande. Todo un banquete, todo un regalo magnífico de Cinemax en sus 15 años. Nada más y nada menos.

            Harry Potter y la orden del Fénix, el lunes 11 de mayo en la señal oeste, y el lunes 18 en la señal este. En Cinemax, celebramos 15 años y somos lo que ves.

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 El resplandor

Publicado 4/29/2009 5:04:00 PM - 15 años





 

            Una de mis primeras aproximaciones a la lectura fue Stephen King. Digamos que con King me convertí en lector; pues fue con sus novelas que superé la lectura de cuentos y libros para jóvenes. Con King hice, digamos, la carrera completa. Uno de sus libros que me leí en aquel entonces es El resplandor. Fue hace siglos, y ya casi no recordaba nada de la lectura cuando vi la película.

La peli la vi en casa. Mi papá la había comprado en formato betamax. La vimos de noche. Yo tendría unos 16 años —quizás 15. No recuerdo si pude dormir esa noche. Quizás no. Sí, en cambio, me quedaron un montón de imágenes en mi memoria, bombas mentales logradas por el gran Stanley Kubrick. Ahí están la mujer saliendo de la bañera desnudita y provocadora (¿a qué quinceañero no se le queda esa imagen?), luego convertida en la vieja horrenda y amenazante (todo quinceañero pretende borrar esta imagen, pero no puede). Y claro, las niñas por el pasillo, el río de sangre que brota del ascensor, Danny en su triciclo por los pasillos, Nicholson en el gran salón del hotel hablando con un barman fantasmal, la frase en la puerta (REDRUM REDRUM REDRUM…), los papeles que revisa Wendy y que dicen sólo una frase (a ver, ¿cuál es?); el disfraz de muñeco arrodillado al borde de la cama, la cara de Nicholson en la puerta, el laberinto y la carrera por el laberinto. Todo ese montón de imágenes son demasiado poderosas. Creo que nunca, ningún director ha logrado reunir tantos momentos magistrales en una sola película. Sí, que uno logre recordarlos, y que todavía se te escapen otros tantos que también son fenomenales, nos hablan del genio tanto de King (que aportó muchos desde la escritura) como de Kubrick (que aportó muchísimos más desde el cine).

            El resplandor es de 1980. Hoy día la vuelves a ver, y te resulta una maravilla. Es un clásico, y sobre los clásicos, el tiempo no pasa. Incluso, con el transcurrir de los años, El resplandor fue ganando estatura. Recordemos que su estreno no fue lo que se esperaba. Hubo críticas divididas y pocos números en la taquilla. Y digo no fue lo que se esperaba, pues para 1980, Kubrick venía de dos éxitos y un fracaso. Los dos éxitos: 2001: Odisea del espacio (1968) y La naranja mecánica (1971). El fracaso: Barry Lyndon (1975), la vida de un pícaro inglés del siglo XVIII, basado en la novela de William Makepeace Thackery. Con El resplandor, Kubrick necesitaba volverse a ponerse de buenas con los estudios, quienes le habían puesto el ojo por sus éxitos, y ahora lo empezaban a mirar feo (así de rudos son los estudios) por el fracaso de Barry Lyndon (un film, por cierto que se ha crecido tanto como El resplandor). De allí que Kubrick buscara repetir la fórmula (aunque en Kubrick esto de repetir, pareciera ser una falacia) de trabajar con un género popular (2001… ciencia ficción) y llevarlo a sus alturas cinematográficas. El terror era una buena opción, y mejor todavía si se trataba de un best-seller de Stephen King. Todas sus esperanzas de seguir estando de buenas con los que sueltan el dinero, estaban cifradas en esta cinta. Así que Kubrick le puso mucho de su famosa obsesión laboral para realizarla. Se dice, por ejemplo, que durante la filmación torturó sicológicamente y sin descanso a la actriz Shelley Duvall (Wendy), y que ella anduvo muy tensa y desequilibrada. Al parecer, el comportamiento de Kubrick con ella obedecía a que quería que su estado mental real se notara también en la ficción. La filmación, por cierto, no fue fácil: el hotel se quemó, Nicholson tenía fuerte dolores de espaldas y la Duvall la pasó mal.

Todo el esfuerzo de Kubrick, sin embargo, no se vio reflejado en taquilla. El mismo Stephen King se quejó, pues dijo que la película no mostraba las motivaciones internas de su personaje (recordemos que Jack Torrance es quizás uno de los personajes más personales de King, pues través de éste, el escritor descargó muchas oscuridades del momento, como el alcoholismo). Lo que sí es cierto, es que el final de Kubrick supera al de la novela. También es cierto que el público no siempre tiene la razón, y que algunas películas hay que dejarlas que se decanten para que finalmente el tiempo les de la razón. Este es el caso de El resplandor. Nadie hoy día puede negar que se trata de una obra de arte, una de las mejores de Kubrick, y del cine norteamericano.

            De modo que, ¿no es El resplandor una cinta que debe ocupar un lugar de privilegio en la celebración de los 15 años de Cinemax? Pues sí, yo lo creo.

            Disfrútala, el miércoles 5 de mayo en la señal este, y el miércoles 13 en la señal oeste, por Cinemax. Somos lo que ves.

 

            (¿Y por cierto, ya te acordaste de la frase que escribió una y otra vez Jack Torrance en su máquina?)

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 El laberinto del fauno

Publicado 4/28/2009 6:23:00 PM - 15 años




 

            Un fauno es un ser muy antiguo, ancestral, una fuerza de la naturaleza que hace espejo en el hombre. El fauno es el miedo, y el bosque el espejo. En ese espejo se mira la humanidad y descubre sus más terribles miedos, esos miedos que la convierten en bestia y en lianas y en juncos y en enigma. Ese miedo que está dentro del hombre libera las fuerzas que están en su interior, en la oscuridad, en lo profundo. Por el miedo el hombre mata, por el miedo huye, por el miedo odia. El mito es reflejo del hombre. Ese universo complejo, lleno de seres sobrenaturales, no es más que la historia de la humanidad contada de otra manera. Es como ingresar en el inconsciente, y dejar que tu vivencia se adentre en ese otro bosque, el de los símbolos, el mismo del que hablaba Baudelaire en el poema “Correspondencias”. Allí, en ese bosque, la historia cotidiana se contamina de símbolos, es decir, de otras imágenes y se convierte en algo nuevo. En mitos.

            Quizás, una niña cuya vida ha sido cambiada radicalmente, se encuentre tan sola y tan sometida a los peligros del mundo que su inconciente salga a flote y le trastoque la realidad, convirtiéndose así este inconsciente en una especie de escudo protector. Quizás, eso sea lo que ocurre en El Laberinto del fauno de Guillermo del Toro, film que podrás disfrutar en el mes aniversario de Cinemax, el martes 5 de mayo en la señal este y el 12 en la señal oeste, por Cinemax. En estos quince años, somos lo que ves.

 


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 300

Publicado 4/27/2009 6:35:00 PM - 15 años




 

            300 (2006) de Zack Snyder es un film de un impacto visual absoluto. Realizado en su mayoría sobre un fondo azul sobre el que luego se le añadieron escenarios creados con la tecnología de punta más actual, 300 está hecha para ser disfrutado en toda su extendida imaginación; un fantástico juego de abalorios cargado de emociones y de acción, donde la realidad histórica no importa tanto como contar una anécdota que nos asombre a cada instante desde lo visual y que nos mantenga siempre a la expectativa desde el suspenso y la acción. Basado en la novela gráfica del gran dibujante y guionista Frank Miller (creador de Sin City y resucitador de Batman como el Caballero de la Noche), el film se acerca a la estética del cómic desde los planos inusitados, el juego con los claroscuros y los escenarios exóticos, ilustraciones alucinadas en 3-D de tierras lejanas y mundos casi fantásticos. La historia de Leónidas y sus 300 espartanos, a la que se unen otros tantos soldados con el fin de enfrentar la llegada de los ejércitos del persa Jerjes, resulta toda una excusa para llevarnos a un mundo donde las imágenes hacen gala de belleza y nos asombran hasta la medida del vicio (en serio, no puedes dejar de verla). Lo mejor de todo: que las escenas de pelea se entienden (el film se sale de esa moda de enredar toda batalla con movimientos agitados de cámara), se disfrutan y hasta llegan a causarnos pavor; y los actores, por su parte, se entrenaron para ellas, y se nota el esfuerzo físico (las chicas lo agradecerán). Eso es 300, un chorro de emoción, un chorro de imágenes. Mejor que Troya, si a alguien le gustó Troya. Una gran épica, contada en estudio con efectos especiales y computadoras en función de forjar una realidad mitológica, ancestral, fuera de este mundo. Sin lugar a dudas, Snyder es uno de los directores actuales que mejor entienden el mundo del cómic y sabe adaptarlo a la gran pantalla con toda su enciclopedia tecnológica. De allí que haya hecho una versión de Wachtmen (2009); para mí, realmente, una adaptación magistral de la difícil obra del no menos quisquilloso Alan Moore, y quien tuvo que aceptar esta vez que Wachtmen no estaba mal.

            Sin decir más, tienes que verla. Porque en Cinemax celebramos nuestros quince años por todo lo grande.

            300, el lunes 4 de mayo en la señal este, y el lunes 25 en la señal oeste.

Somos lo que ves.

           

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 Cinemax cumple 15 años

Publicado 4/27/2009 6:33:00 PM - 15 años




 

            Cinemax en mayo celebra 15 años.

 

            Y nada mejor para demostrar lo que Cinemax es, que verlo.

 

            Ojo pelado: Cinemax nos dice: “Somos lo que ves”.

 

            Y lo que ves —y verás— ya dice mucho.

 

            Este mes, no habrá espacios.

 

            No habrá Cinergia.

 

No habrá Panorama.

 

No habrá Filmanía.

 

No habrá Real View.

 

Este mes, sencillamente, habrá más Cinemax.

 

A partir de las 22:00 horas, podrás ver…

 

Piratas del Caribe 3, Spider-man 3, Sweeny Tood, 300, Resident Evil 3, Amélie, The Others, Serpico, The Shinning, Taxi Driver, A Clorkwork Orange, Close Encounters of the Third Kid, La vie en Rose, Mad Max,, Harry Potter y la Orden del Fénix, Bettlejuice, Magnolia, Los sueños de Akira Kurosawa… entre otros.

 

22 para vivir 15.

 

A partir de las 22, 15 años.

 

            15 años siendo un canal que ha vivido de todo.

 

Sí, a los quince años hemos hecho y visto tanto pero tanto que ya casi podemos decir que somos mayores de edad.

 

Mucha gente loca, mucha imaginación, mucho sexo, mucho drogas, mucho rock and roll. Muchos mundos explorados, vividos, sufridos. Muchos mundos que hemos tenido el placer de disfrutar con la mirada.

 

            En Cinemax, somos los que ves.

 

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El blog de Max es un blog que habla sobre Max. No sobre mí (o bueno sí bastante sobre mí), pero a través de la programación de Max, el canal de las películas de autor, de culto, independiente. En fin, un canal ideal que se hizo realidad.
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